Allá por los años 1780, cuenta la historia, vivía Marianito Mayta. Marianito era un pastor, quién era mandado todos los días a pastear sus rebaños de ovejas, llamas y alpacas, junto a su hermano mayor. Al cabo de un tiempo el hermano mayor se iba a pasear y hacer otras cosas, y bajo amenazas y abusos hacía que Marianito no dijera nada y cuidara a los rebaños él sólo, con travesías de a veces días para encontrar pastos frescos y buenos para el rebaño, cruzando las montañas y llegando hasta las vastas pampas glaciares.  

Algunos de los vecinos del padre de Marianito, quienes lo veían solo por los apus, cerros y montañas, le dijeron a su padre a manera de advertirle, que algo malo le podría pasar, vagando solo por las montañas con los rebaños por a veces días, y que mientras tanto el hijo mayor estaba feliz en la ciudad. Esto sorprendió al padre de Marianito, ya que los rebaños sólo estaban mejor y creciendo como nunca antes hace varios meses, entonces fue y preguntó a Marianito que es lo que pasaba y Marianito le contó la historia. 

El Perú tiene 1,830 diferentes aves registradas en nuestro territorio. Somos muy dichosos de podernos llamar un país megadiverso en culturas, etnias de diferentes partes de nuestro territorio, así como en variedad de mamíferos, insectos, plantas y, sobre todo, aves.

Somos el segundo país megadiverso del planeta, contamos con el ave voladora más grande, que es el cóndor, así como el segundo ave más pequeña del planeta, el estrellita de cola corta, un colibrí endémico. Contamos con más de 80 de las 117 diferentes zonas de vida identificadas en el planeta, en pocas palabras LO TENEMOS CASI TODO.

Si bien los invasores, en su paso de destrucción y cambio de religión a través de los andes, borraron mucha de nuestra historia y vestigios, nunca lograron sacar el conocimiento de la cabeza de millones de personas. Este es el caso de los textiles andinos. Quechuas, que de generación en generación pasaron éste gran legado, y así, de abuela a hija, de hija a nieta preservan su cultura.

Hoy en día, tenemos un gran legado de iconografía, íconos que se vienen usando hace miles de años con muy poco cambio en ellos. Se han modernizado algunos, siendo parte del imaginario moderno héroes como Túpac Amaru II, pero también plantas, flores, animales, entre otros. Debemos entender que los textiles, y la iconografía que la gente usa, son como su identificación, su ropa cuenta una historia, y si sabemos apreciarla, y entenderla, podemos leer parte de ella.

El Apu Ausangate, es la quinta montaña más alta del Perú, ubicada a aproximadamente a 100km de Cusco en dirección sureste, con sus imponentes 6,383 msnm y su manto glaciar blanco domina el paisaje en el horizonte. Es uno de los glaciares tropicales más grandes que hay en la parte sur del Perú y, además, es un Apu sagrado desde tiempos inmemoriales para la gente de la región.

Fuente de historias y leyendas, los antiguos peruanos creían que el Apu era nuestro padre y que de sus interiores emanaba una energía ancestral. Era la conexión con la vía láctea o Willkamayu (río de vida), la cual se plasma en el agua de sus deshielos, que dan vida a todas éstas pampas y bofedales de altura superiores a 4,500 msnm, luego se une al río Vilcanota o Willkamayu que llega al Pacífico primero convertido en el río Ucayali, luego será el río Amazonas, llegando hasta el Atlántico, no sin antes irrigar toda la Amazonía.

Ollantaytambo, ubicada entre Cusco y Machu Picchu, denominada “ciudad Inca viviente”, es, una parada obligatoria para todo visitante que quiere experimentar la cultura viva, la misma que desborda en las calles estrechas de su Qosqo Ayllu, con paredes incas y puertas de doble dintel, o ‘hampa’, agua fluyendo por diversos canales que llenan la ciudad de ese murmuro de paz, paz que seguro experimentaron los antiguos moradores de éste pueblo importante.

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